Hablando de aborto, ¿legal?

Las coincidencias son fabulosas, llevaba varias semanas pensando en retomar la temática del aborto y el lunes me encontré la edición de la revista Time en cuya portada se muestra una mano que sostiene cuatro figuritas de fetos de distintos tamaños, y que anuncia un amplio reportaje sobre los centros de atención a la mujer. En el transcurso de la semana El Diario nos hizo tremendas revelaciones sobre la situación de este problema en nuestra comunidad.
Anteriormente hemos hablado de mi oposición al aborto y he explicado por qué, hoy quiero aventurar un pequeño postulado: me parece que las teorías pro aborto, o también llamadas de la “libre decisión de la mujer”, parten de una base falsa. Éstas se basan en que la mujer es libre de disponer sobre su cuerpo y que ni el Estado ni la sociedad pueden limitarle ese derecho.
En una cultura que salió de la Segunda Guerra Mundial derrotando las tendencias totalitarias que negaban a la persona, y que estableció que el objeto del Estado es salvaguardar los derechos de los individuos, pretender restringir la libertad de una mujer, quitarle el derecho de optar, sería inadmisible; de ahí el acierto de los pro aborto de sintetizar su teoría en el ejercicio de una libertad: la mujer puede hacer lo que quiera con su cuerpo.

A ver si me explico con un ejemplo: poseo una bicicleta, puedo usarla cuando quiera, Irma cuelga toallas en ella y mis hijas ocasionalmente la pedalean; puedo venderla, cambiarla por otra, regalarla o destruirla si quiero, es mía y soy libre de hacer con ella lo que quiera. Pero la persona no posee un cuerpo, la persona es corpórea, no existe sin el cuerpo.

El cuerpo humano no es una posesión, es la persona en sí. Nadie puede abandonar su cuerpo o intercambiarlo. El ser humano es un conjunto indisoluble, una integridad bio-fisio-psicológica. Así pues, mi identidad corpórea no puede recibir el mismo trato que la más preciada de mis posesiones.
Pero hablemos ahora de la situación que nos reveló El Diario. Se nos informó que por disposición de la Secretaría de Salud, todos los hospitales públicos están obligados a proporcionar información sobre el aborto y a practicarlo en los casos en que se considera legal, a saber, cuando el embarazo es producto de una violación o bien cuando se pone en riesgo la vida de la madre.
Después vinieron las posturas de diferentes funcionarios concluyendo con el dicho del gobernador en el sentido de que el gobierno del Estado está obligado a practicar tales abortos. Realmente sorprendente fue enterarme de que en los últimos tres años se han practicado en Chihuahua más de 4 mil 500 “abortos legales” en los hospitales del estado, un promedio de mil 500 cada 12 meses, y que la tasa de aborto contra nacimientos atendidos en esos hospitales fue de 15 abortos por cada 100 partos.
Desconociendo desde luego cuáles han sido las bases bajo las que se autorizó cada uno de esos procedimientos, me parece una exageración. Según un estudio de la ORMALC (Observatorio Regional para la Mujer de América Latina y el Caribe), por citar un ejemplo, en Polonia, un país con más de 35 millones de habitantes en el año 2000 se practicaron solamente 138 “abortos legales”.
El descomunal número de “abortos legales” que se practican en el estado es una realidad de la cual no estaba al tanto, y que sólo de compararla con las estadísticas de un país siete veces mayor en población a nuestro estado hace concluir necesariamente que la cuestión se está tomando con demasiada liberalidad.

Y la liberalidad tiene efectos de multiplicador exponencial en estos casos. Otro ejemplo: en Inglaterra hace cinco años se autorizó la venta de un método que permite realizar el “auto aborto”, es decir, que una mujer interrumpa su embarazo sin ser asistida por un médico. Desde entonces, el número de mujeres que ha admitido haber usado este método al menos en alguna ocasión ha aumentado cinco veces, porque también hay quienes admiten haberlo practicado más de una vez. Al cuestionarles sobre las razones que las llevaron a practicarse el aborto algunas mujeres expresaron que se debió a que el bebé no era del sexo que deseaban, que se interponía con sus planes laborales o que simplemente no estaban dispuestas a ver la forma que tomaría su cuerpo durante los meses del embarazo. Abrir la puerta es realmente riesgoso.

Pero hablemos de las razones utilizadas para justificar el aborto. Se esgrime que muchas mujeres mueren por no poder acceder a un aborto legal, sin embargo las estadísticas demuestran lo contrario. Según el estudio realizado por la ORMALC la tasa de mortalidad materna en países que tienen totalmente legalizado el aborto como Estados Unidos fue de 17 por cada 100,000 nacidos vivos, 16 en Holanda y Noruega, 67 en Rusia en donde el aborto se permite prácticamente con la misma libertad que en los países antes mencionados; en Irlanda que tiene una de las legislaciones más restrictivas en la materia la tasa de mortalidad fue sólo de 5 por cada 100,000 nacidos vivos (datos del año 2000).

La conclusión es que la liberalización del aborto no tiene una incidencia en la disminución de muertes maternales. En la India el aborto es legal en casi todos los casos desde 1972, sin embargo a ese país corresponde una de cada cuatro mujeres que muere por causa de la gestación, 136,000 como promedio anual. Uno de cada dos casos de mortalidad maternal se da en países que tienen legalizado el aborto.

En un ejemplo de nuestro continente, Chile tiene una de las legislaciones más restrictivas en la materia y también la segunda tasa más baja de mortalidad materna (31/100,000 nacidos vivos), mientras que Guayana que es uno de los dos países de América Latina que no tiene restricción para el aborto tiene una tasa impresionante de 170/100,000 nacidos vivos.

Además el hecho de que el aborto se practique en condiciones estipuladas por la ley no significa que la mujer quede libre de riesgo. Un estudio realizado por el Centro Nacional de Investigación y Desarrollo para el Bienestar y la Salud de Finlandia, demostró que la posibilidad de que una mujer que abortó fallezca en los doce meses siguientes al evento es tres veces mayor que la de una mujer que ha dado a luz.

El estudio de la ORMALC concluye que si lo que se busca es evitar la muerte de las mujeres por causa del embarazo los recursos deben invertirse en mejorar la atención médica a ellas, antes, durante y después del parto; en vez de destinar dinero a las organizaciones que promueven y practican los abortos.

¿Y cómo andamos en México al respecto? Según un dato publicado por la página electrónica www.yoinfluyo.com.mx “Los grupos pro abortistas recibieron en 2003, 570 millones de pesos”, una cantidad suficiente para construir al menos veinte hospitales de primer nivel en las zonas indígenas de Chiapas y Oaxaca donde la mortalidad materna es más grave.

En cuanto al aborto por violación, el libro “Víctimas y vencedores: Hablando de sus embarazos, abortos y niños resultantes de asalto sexual”, refleja una realidad muy distinta a la sostenida por los grupos pro aborto. Los autores David C. Reardon, Julie Makimaa y Amy Sobie entrevistaron a mujeres que fueron víctimas de violación o incesto y encontraron que el 70 por ciento de ellas decidió dar a luz a sus hijos. De éstas, el 36 por ciento decidió dar en adopción a sus hijos, mientras que el 64 por ciento conservó a sus bebés. Mientras que de las que decidieron abortar el 78 por ciento dijo haberse arrepentido de su decisión.
Bueno, ¿pero y el caso concreto? La situación de una mujer que enfrenta un embarazo no deseado no es nada fácil. Generalmente se encuentra sola, el “macho” le saldrá con un típico “es culpa tuya” o “no es mi bronca”, muy probablemente se verá presionada por la figura de su padre, otro “macho” que primero pensará en desquitarse del autor de su deshonra que en los sentimientos y aflicciones de su hija, por una madre que prefiere conservar las apariencias “esto nunca ha sucedido en mi familia” (hay señora si le buscara bien), por las “amigas” que le dirán “no seas tonta, no eches a perder tu vida con un compromiso que tu ni quieres”. Y en este ambiente de confusión a donde puede acudir esta pobre criatura.

Aquí es donde entra la revista Time, de la que hablamos al principio, cuyo artículo sobre los Centros de Atención de Crisis por Embarazo nos deja ver que hay otras oportunidades. Estos centros se dedican a atender a mujeres que enfrentan un embarazo inesperado y que no están seguras qué es lo que deben hacer. Se les orienta sobre las opciones que tienen y se les proporciona apoyo durante y después del embarazo, incluso con alimento y ropa para ellas y el bebé y en algunos casos hasta una parte del alquiler de su hogar.

En Estados Unidos, país que tiene legalizado el aborto, el número de estos centros supera al número de centros que practican el aborto: 2,300 contra 1,819 según la revista. Tal vez a su labor se deba que el porcentaje de embarazos que terminan por un aborto inducido haya descendido de 30.1% en 1983 a 23.8% en 2003, pero aún no es suficiente.

Otro dato interesante que revela el artículo son las razones que aduce una mujer que ha abortado: (las entrevistadas pudieron elegir entre más de una respuesta) 74% porque cree que tener un bebé cambiará dramáticamente su vida; 73% no cree poder mantenerlo, 48% no quiso ser madre soltera; 25% porque no quería que la gente se enterara de que tuvo sexo; 13% por problemas de salud del bebé; 12 % por problemas de salud de la madre; y menos del 1.5% por ser victima de violación o incesto.

Estos centros de atención operan bajo el lema de ganar la guerra contra el aborto “Una mujer a la vez”, haciendo conciencia en cada una de las mujeres que llega a su puerta para hacerle ver que el aborto no es la única opción que tiene, así como las consecuencias de tomar una decisión tan radical.

Y de vuelta a nuestra realidad, en México ¿Cómo andamos? Afortunadamente me encontré con que en nuestro país sí se está haciendo algo, que gracias a esfuerzos privados y a la colaboración de muchos entusiastas en nuestro país operan 39 centros de este tipo, muy pocos de los cuales reciben algún tipo de ayuda oficial.

Los Centros de Ayuda para la Mujer se atribuyen el logro de haber salvado 69,000 vidas bajo la premisa de que es “…proporcionando a esas mujeres que cada año recurren al aborto, el apoyo, la solidaridad y el compromiso necesarios para que solucionen su problemática, optando siempre por la VIDA.”

Según la información que encontré en estos centros se “…orienta y apoya en todos los aspectos posibles, a las mujeres que presentan embarazos en crisis y se les da la información necesaria para que puedan tomar la mejor decisión respecto a la situación inesperada por la que están pasando. Se les muestra el desarrollo del bebé, semana por semana, se les informan los riesgos y consecuencias físicas y emocionales del aborto inducido y sobre todo, se les brinda consejería personal y alternativas de solución para resolver su problema”.

Quien requiera información de estos centros puede marcar el 01-800-624-8632 gratuito en todo México, o visitar la pagina de www.embarazoinesperado.com. Ojalá y podamos salvar una vida.

En contraste con los 570 millones de pesos que recibieron en 2003 las asociaciones pro aborto, estos centros recibieron sólo 30 millones, y el convenio para seguir aportando a su operación y crecimiento se canceló después del escándalo de las tres tangas, el cual por cierto fue declarado sin fondo tanto por la SHCP como por la PGR.

Me parece que en México somos más los que estamos a favor de la vida y en contra del aborto, sin embargo es más el dinero que se destina a los promotores de esta conducta que a intentar salvar vidas, deberemos exigir a nuestras autoridades que utilicen nuestros impuestos en cuestiones que realmente reflejen nuestra forma de pensar.

Y hablando de aborto, me encontré con que su práctica es uno de los factores que inciden para la presencia de cáncer de mama. El domingo pasado, como se los comenté, se llevó a cabo “Race for the Cure” evento que busca prevenir y curar este tipo de cáncer, con la participación de casi 10,000 personas (todas las Madero incluidas). Si el esfuerzo logra salvar la vida de una sola mujer, vale la pena, pero ojalá y sean más. Ya andamos viendo la manera de traer ese evento a nuestra ciudad donde las mujeres merecen tanto apoyo, de eso platicamos otro día en que nos encontremos, hablando de…
25 de Febrero del 2007

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