Impacto psicológico del aborto
Evitar situaciones y/o actividades que tengan o parezcan tener alguna relación con el aborto
Incapacidad (o memoria por bloques) para recordar aspectos acerca del aborto
Evitar pensamientos o sentimientos acerca del aborto
Sentimientos reprimidos o nulos, Fantasías, Aislamiento
Incapacidad para tener sentimientos amorosos hacia otros: niños, pareja, familia
Visiones retrospectivas
Fobias
Reviviendo el trauma
Angustia
Recelo hacia sus hijos vivos o abuso de infantes
El despertar de recuerdos reprimidos
Desórdenes en el sueño
Pesadillas
Insomnio
Sobresaltos ante cualquier estímulo
Irritabilidad, explosiones de ira o coraje
Dificultad para concentrarse
Síntomas asociados
Sentimientos de culpa (incapacidad para perdonarse)
Depresión
Llanto frecuente
Ansiedad
Conductas autodestructivas
Evitar situaciones y/o actividades que tengan o parezcan tener alguna relación con el aborto
Llega a romper relaciones o a distanciarse de las personas que tomaron parte en el aborto directa o indirectamente, o que tan sólo conocieron de su embarazo no deseado. La falta de con-fianza en el sexo opuesto, generada por la falta de apoyo en un momento tan difícil para ella o el haber sido inducida por el cón-yuge o novio a practicarse el aborto, puede en general impedir el desarrollo de la intimidad o la comunicación profunda. Por la misma razón, las relaciones matrimoniales pueden verse afec-tadas (vid supra).
Por ejemplo, todo lo que tenga que ver con revisiones o con-sultas ginecológicas, tener relaciones sexuales, cercanía con in-fantes, conversaciones sobre el aborto o nacimientos, madres embarazadas, clínicas o incluso embarazos subsecuentes, son situaciones que tratará de evitar constantemente por hacerle daño. Esto es debido a la intensa angustia y alteración psicoló-gica que sucede cuando alguien se expone a eventos que sim-bolizan o se asemejan a la experiencia del aborto.
Incapacidad (o memoria por bloques) para recordar aspectos acerca del aborto
Evitar pensamientos o sentimientos acerca del aborto
Hay una profunda convicción de que no hay esperanza. Para ella, pensar acerca del aborto es remover sentimientos de culpa y de dolor que no conducirían a nada. Todo esto es debido a que el hecho de haber destruido intencionalmente a su hijo, resulta ser una experiencia extremadamente traumática, que va más allá de cualquier otra experiencia humana. Recordar o tratar de consentir el más mínimo sentimiento con respecto al aborto, se convierte en un constante motivo de estrés que le quitará tranquilidad por el resto del día, semanas, meses o años.
Hay una relación muy estrecha con el punto anterior. Con la diferencia de que esta incapacidad para recordar todo o algunas partes de lo que sucedió antes, durante o después del aborto, viene a ser un mecanismo de defensa un tanto más inconsciente que el anterior, es como una especie de amnesia. Al evitar situaciones o sentimientos que tengan relación con el aborto y el presente aspecto, las manifestaciones se presentan igualmente a como se especifica en los sentimientos reprimi-dos o nulos.
Sentimientos reprimidos o nulos, Fantasías, Aislamiento
La mujer buscará aislarse del mundo que le rodea, porque creerá que nadie la comprenderá o perdonará por lo que ha hecho. Incluso, buscará aislarse de ella misma y con ello evitar reflexionar o recordar en los momentos de soledad. Para que no haya nada ni nadie que le recuerde el aborto, que nadie sepa ni conozca nada acerca de su vida.
Incapacidad para tener sentimientos amorosos hacia otros: niños, pareja, familia
Esto puede suceder porque los sentimientos asociados con el aborto son sumamente abrumadores, o porque la mujer necesita ser capaz de funcionar en su vida diaria yde este modo, buscará dejar muchos sentimientos no resueltos y derribarlos.
En ocasiones piensan que ya no son capaces de dar ni que-rer a nadie, porque lo que han hecho las vuelve inmunes a cualquier sentimiento positivo. O bien, pueden sentirse de-fraudadas por el cónyuge, novio, concubino, familiar o quien haya tenido algo que ver con su aborto; por no haber recibido ayuda ni apoyo o por haber sido presionada o inducida a abor-tar; desconfiará naturalmente de cualquier cariño o sentimien-to amoroso que se le brinde, y evitará o tendrá temor a sufrir daños futuros. Probablemente se volverá menos vulnerable y reprimirá sus emociones para enfrentar la vida dura que le espera.
Las fantasías son como las pesadillas, con la diferencia de que éstas ocurren cuando uno está despierto; pueden ser tan esca-lofriantes o depresivas como las pesadillas y, en ocasiones, llegan a durar largos periodos. Pueden tenerse en cualquier momento y en repetidas ocasiones.
Por ejemplo, algunas mujeres llegan a ver que su hijo cae o es arrojado desde algún lugar alto, como un bal-cón o edificio. Llegan a imaginar que son las instigadoras de tal violencia hacia su hijo (vivo) y se llenan de horror al pensar que fueran capaces de hacer algo semejante a su hijo.
Durante esas fantasías generalmente sufren un gran y real dolor, mientras que su cuerpo se encuentra agobiado por el sollo-zo. Regresan a la realidad deprimidas y exhaustas.
Los sueños son angustiantes y recurrentes, siempre en rela-ción con el aborto o con el niño no nacido, pueden ser sueños sobre niños recién nacidos o de fetos.
Visiones retrospectivas
Se vuelve a vivir emocional o físicamente la experiencia del aborto, asociada a un suceso, como el sonido de una aspiradora,' al ver una clínica, o al oír el llanto de algún bebé, o al ver a un niño que tiene la edad que tendría su bebé.
Se manifiestan como sentimientos o actos repentinos relacio-nados con el aborto, como si éste fuera a suceder de nuevo; lle-gan incluso a revivir la experiencia, se tienen alucinaciones y episodios disociativos, incluyendo despertares repentinos y brus-cos o como si se estuviera asfixiando.
Fobias
Reviviendo el trauma
El mal recuerdo que trae consigo ese momento tan doloroso, hará que reviva cada momento, sentimiento y daños que le oca-sionó el aborto, estos son los padecimientos más angustiantes que vivirá la mujer, ya que además estarán revestidos de afec-ciones patológicas que requerirán incluso de tratamientos psi-quiátricos.
Se dan todo tipo de aversiones y desórdenes compulsivos que pueden ser: temor a las enfermedades o a morir. Pueden mani-festarse a través de limpieza compulsiva por un sentimiento de suciedad, hambre excesiva, anorexia, o bien, mediante reaccio-nes de aniversario.
Las reacciones de aniversario implican tener actitudes negati-vas desconcertantes justo en la fecha en que se abortó al bebé, estas reacciones son de intenso dolor y/o depresión. Las fobias, como otros daños psicológicos, son debido a que la mujer queda sensiblemente dañada, intranquila y propensa a cualquier miedo y angustia, como las fobias.
Angustia
1. Ante situaciones parecidas o que tienen alguna relación con el aborto: exámenes ginecológicos, relaciones sexuales, naci-mientos posteriores al aborto, sonido de aspiradora (si abortó por el método de succión), cuchillos, etc. Al igual que en las visiones retrospectivas.
2. Miedo extremo a dañar a sus hijos o a cualquier otra persona, porque piensan que si han sido capaces de abortar y de matar a alguien, serán capaces de hacer cualquier cosa.
Recelo hacia sus hijos vivos o abuso de infantes
Los niños pueden ser el centro de la ira y la frustración causada por el aborto.
Se ha constatado que el aumento en los abortos ha incre-mentado el número de niños que sufren abuso infantil. De lo que concluyen las mujeres consciente o inconscientemente, es que si se puede abusar de un niño en el vientre de su madre, fuera de éste también pueden abusar de él.
En muchas ocasiones se hace referencia de los niños de-seados y de los no deseados, y se ha visto que de un llamado niño no deseado puede resultar un hijo amado y viceversa, se puede deducir entonces que los seres humanos no estamos determinados, que tenemos una gran capacidad de superación y cambio.
El despertar de recuerdos reprimidos
Los recuerdos se encuentran reprimidos por la constante ne-gación del aborto, que la mujer lleva consigo de una manera cons-ciente o inconsciente, o bien, por no querer recordar lo que le provocó tanto daño y dolor, es por esto que el despertar de dichos recuerdos se dará principalmente en el sueño.
Ante esta situación surge la pregunta, ¿qué mujer podrá des-arrollar toda su potencialidad de madre en ese estado psicológi-co? La madre es la clave para el desarrollo emocional de los hijos y el padre, a su vez, consolida con su presencia firme y cálida la autoestima de la mujer.
Los hijos "respiran" el ambiente, por tanto, si éste es patóge-no, los hijos saldrán "heridos" sin encontrar la respuesta a su con-flicto. La hija de una mujer que ya ha abortado, al enterarse del aborto pensó: ". . . me pudo haber tocado a mí. ¿Seré realmente una hija deseada "¿quién se cree que es para venir a darme órdenes?", "ya no se puede confiar en mi madre".
En cuanto a la forma en que afecta a los hijos, ésta no es la misma para los que nacen previo al aborto que para los poste-riores a éste. La actitud de la madre, para con los hijos previos al aborto, puede ser de sobreprotección: "Son todo lo que tengo", actitud que los sofoca psicológicamente. Para los hijos posterio-res, la actitud de la madre puede ser de hostilidad y agresividad que configura un verdadero cuadro de maltrato hacia el menor.
Desórdenes en el sueño
Pesadillas
La mujer puede soñar que trata desesperadamente de resca-tar a un bebé (posiblemente el suyo) que se encuentra en inmi-nente peligro de muerte por alguna enfermedad o violencia. Qui-zá pueda verse, a sí misma, corriendo frenéticamente sin rumbo en medio de una gran tormenta, donde todo es oscuridad, y sólo se percibe que un bebé está muriendo y cualquier tipo de rescate es en vano. Una vez que ella despierta se queda con un terrible sentimiento de pérdida, soledad y desesperación. Muchas muje-res sueñan que oyen llorar a sus bebés o tienen visiones de niños que representan a sus hijos muertos, y todo esto es por la intran-quilidad en la que viven. Los recuerdos reprimidos las atormen-tan al dormir, y ni el cuerpo ni la mente se encuentran en estado de descanso.
Insomnio
Sobresaltos ante cualquier estímulo
Los desórdenes en el sueño se presentan debido a la intran-quilidad, puede haber insomnio o fantasías, visiones retrospec-tivas como sueños despiertos o simplemente incapacidad para conciliar el sueño.
Tanto las pesadillas como el insomnio vienen a perturbar a la mujer, no sólo en el aspecto emocional sino físicamente, en oca-siones temen a que la noche llegue, además, durante el día no rin-den y se muestran soñolientas, irritables, neuróticas o con explo-siones de ira, como se verá a continuación.
Irritabilidad, explosiones de ira o coraje
Siente amargura y odio contra los que participaron en el aborto, frustración por no haber sido comprendida ni ayudada. A menudo se siente engañada, por no haber recibido informa-ción completa o por haber sido utilizada y luego presionada a practicarse un aborto. Y más adelante podrá sentir que las mis-mas personas que la impulsaron al aborto le dan la espalda, la responsabilizan y la culpan de sus actos.
En ocasiones, debido a la falta de sueño, pesadillas, proble-mas en sus relaciones interpersonales, falta de cariño de ella ha-cia los otros y viceversa, puede estar constantemente irritable.
Dificultad para concentrarse
Por el hecho de estar pensando constantemente en el aborto, además de la depresión, el insomnio y la angustia que siente, le resulta muy difícil concentrarse para hacer algún trabajo, por otra parte, tiene sentimientos y pensamientos contradictorios ya que piensa que el aborto fue lo correcto, pero su fuero interno no la deja tranquila.
El tiempo por sí solo no trae una curación real ni duradera, si bien se espera que "el tiempo lo cure todo", lo que sucede es que éste lo reprimirá todo, así que si se deja pasar más tiempo este mal se agudizará.
Suceden en cualquier momento y se manifiestan con intran-quilidad, miedos, preocupaciones, angustias, depresión, así como fobias y angustia constante.
Síntomas asociados
Son los que tienen relación directa con el aborto, pero que pueden confundirse con otros padecimientos, afectan el diagnós-tico del síndrome por la negación inicial que padecen la gran mayoría de las mujeres.
Sentimientos de culpa (incapacidad para perdonarse)
Para proteger su estabilidad mental, muchas mujeres deben convencerse a sí mismas de la necesidad de abortar y reprimir cualquier sentimiento inicial de culpabilidad.
Esto con objeto de no provocarse más daño, aunque claro está que el sentimiento de culpabilidad está siempre presente; lo úni-co que cambia son los distintos modos de manifestarlo, o bien, de reprimirlo.
El sentimiento de culpabilidad puede ser crónico o agudo, y es causado cuando la mujer somete sus propios deseos y valores a los deseos de otros. Está asociado con la llamada codependen-cia y puede generalizar sus demás actitudes a un estado cons-tante de sentimiento de culpa ante todo, no sólo a lo relacionado con su aborto, sino a cualquier otro problema por pequeño que éste sea y con esto, además, su autoestima irá decayendo cons-tantemente.
Depresión
Consiste en los cambios de ánimo, falta de energía, interés, llanto frecuente, incapacidad
para tomar decisiones claras o un sentimiento general de melancolía.
La depresión es quizá el origen de muchas otras manifestaciones del síndrome, debido a que ésta continúa por mucho tiem-po, a veces toda la vida y puede llevar al suicidio.
Muchas mujeres experimentan depresiones posparto, debido principalmente a la ausencia del bebé en su vientre; sin embargo, éstas no podrán compararse nunca con las depresiones posaborto, porque en este caso el bebé ha muerto. Hay depresión médica, cuando hay tris-teza constante, la mujer es negativa acerca de ella misma y del futuro, algunas veces llega el suicidio y puede llevar a cambios de apetito y desórdenes en el sueño.
La depresión surge con el tiempo, por ejemplo, en la fecha cuando su bebé hubiera nacido o después del nacimiento de un primer hijo (posterior al aborto), pues ello le hace recordar al hijo que no tuvo.
Se puede, por ejemplo, tener gran an-siedad por embarazarse o por salir de depresiones o problemas. El doctor psiquiatra Alberto M. Bertoldi, en sus estudios acer-ca de la patología del síndrome, ha denominado como "fantasías de destrucción interna" a las que constituyen elementos cons-cientes o subconscientes que exteriorizan el temor de la mujer de haber sido destruida en una de las funciones trascendentes del ser femenino, que es la capacidad de gestar. Muestran una ambi-valencia afectiva intensa entre el deseo de quedar embarazadas y borrar así las fantasías de esterilidad, y el temor a tener que prac-ticarse un nuevo aborto por persistir las motivaciones que origi-naron el primero.
Llanto frecuente
Cuando se llora, se admite la frustración que se tiene en ese momento, finalmente se llega al punto de rendirse. "Rendirse" significa literalmente que se cede el control; que ya no hay que soportar la carga que significa llevar el dolor solo.
Sin embargo, el llanto parece ser una terrible señal de debili-dad... y no puede haber muestras de debilidad. A veces, uno prefiere permanecer intacto y fuerte, aunque se esté sufriendo. Se tiene un miedo espantoso a llorar; miedo a que una vez que se deja escapar una pequeña emoción, ya no se podrá controlar. Es mucho mejor guardarlo todo por el miedo a externarlo.
Llorar es saludable, no importa en qué cantidad se llore, cada persona tiene un nivel de perdón y varía de uno a otro.
Ansiedad
Conductas autodestructivas
Actitudes e intentos suicidas
La mujer que ha abortado presenta, a menudo, pensamientos o deseos suicidas en los días del aniversario del aborto o de la fecha en que hubiera nacido el bebé. "Ya la vida no vale nada para quien ha matado", es el sen-timiento que prevalece en muchas mujeres. Sentimientos de cul-pa, rechazo, depresión, baja autoestima, son todos ellos ingre-dientes para el suicidio, por lo que la tasa de intentos suicidas en mujeres que han abortado es muy alta, así lo demuestran encues-tas como la siguiente.
En una encuesta en el hospital de Westmister con más de 2000 casos de mujeres que intentaron suicidarse por sobredosis, se detectó que el único lazo de unión entre éstos fue que todas estas mujeres se habían hecho algún aborto.'
La ansiedad se manifiesta a través del miedo al castigo o a merecer un castigo (no saben cómo será éste). Las mujeres con síntomas de ansiedad muestran conductas paranoicas o miedo a la muerte; lo manifiestan en un gran número de situaciones diver-sas; por ejemplo, miedo a tener, en embarazos posteriores, un hijo que nazca muerto o deforme.
La ansiedad, a diferencia de la angustia, no tiene siempre una connotación negativa, aun cuando algunos psicólogos las manejan
Abuso del alcohol, drogas, disfunción y promiscuidad sexual. Mujeres que han tenido abortos, frecuentemente reportan su primer consumo fuerte de alcohol o drogas con la intención de aliviar el estrés que han tenido a causa del aborto. Así también,
llegan a intoxicarse en un intento de vencer las pesadillas, el in-somnio, o para reducir las reacciones de pesar o dolor, y para reprimir la experiencia del aborto en ellas mismas.
Para escapar del dolor emocional, que no han expresado, abu-san de las drogas, del alcohol, y se dedican a la promiscuidad se-xual, para "anestesiarse" o castigarse a sí mismas.
Desórdenes alimentarios (anorexia, bulimia)
La mujer, como ser bio-psico-social, al abortar se ve afec-tada en estos tres ámbitos, por lo que tendrá la inclinación a este tipo de desórdenes que la llevarán a tratar de olvidar todas o algunas de las manifestaciones del síndrome. Tratan de des-plazar sus sentimientos o pensamientos angustiosos a la preo-cupación de una imagen corporal modelo, con lo que dejan de comer en aras de lograr ese ideal (en ocasiones, creado) de ex-cesiva delgadez; lo que la lleva a padecer un trastorno psico-lógico (anorexia), que la puede llevar hasta la muerte por ina-nición. O bien, al no lograr esa imagen puede tender a seguir de periodos de ayuno a comer compulsivamente y, acto seguido, provocarse el vómito (bulimia).
Pérdida de autoestima
La pérdida de autoestima puede ser devastadora cuando la mujer lleva el peso de la culpabilidad y el remordimiento por la muer-te de su propio hijo; por lo general va unida al arrepentimiento y vergüenza que la acompañan por mucho tiempo, ya que no encuen-tra la curación total de su mal. La pérdida de la autoestima se ha visto manifestada en gran parte de los síntomas del síndrome. La promis-cuidad es también un indicio de la pérdida de autoestima.
Dísfunciones sexuales
Puede resultar en impotencia. Todo esto porque el aborto in-terrumpe el ciclo natural reproductivo de la mujer, y esto puede causar en ella confusión acerca de su identidad sexual. El miedo a la infertilidad es muy común, con esto muchas mujeres se sien-ten obligadas a probar su femineidad sexual, tanto que caen en la promiscuidad, hasta el punto de anhelar suplir los embarazos.
La mujer puede, psicológicamente, bloquearse a la concep-ción por el miedo tan grande a repetir el mismo error o por no creerse digna de ser madre después de practicarse un aborto.
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